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Venezuela: se recrudece disputa política en mes clave


En Venezuela, Gobierno y oposición coinciden en que el pueblo debe decidir el destino político del país. Pero cada uno tiene su versión de la consulta, dicen expertos a DW. El asalto a la ANV acentúa la crispación.

Venezuela se mantiene en vilo. El país caribeño ha sido escenario de violentas protestas que próximamente llegarán a su día número 100 y que han dejado más de 90 fallecidos. Por otro lado, el ataque a diputados de oposición en la Asamblea Nacional por parte de los llamados colectivos justo cuando el país celebraba su día de independencia ha también atizado la disputa política entre Gobierno y oposición.  A esto se suma una alta escasez de alimentos y medicinas, un índice de inflación que para el Fondo Monetario Internacional podría superar el 700% para finales del año y una de las tasas de homicidio más altas del mundo.

Tanto para la oposición como para el Gobierno la solución para aliviar la díficil situación política, económica y social del país es sencilla: consultar al pueblo. Por eso, cada bando ha ofrecido su propia versión de referendo con el objetivo de legitimar sus discursos a través del apoyo popular y presionar su contraparte para que ceda en su empeño de tomar el control político del país.

Consulta popular vs. Constituyente

Delsa Solórzano, diputada de la Asamblea Nacional por la MUD, explicó a DW que según la Constitución venezolana la consulta popular del 16 de julio convocada por la oposición es vinculante; es decir, el Gobierno se vería constitucionalmente obligado a cumplir lo que la consulta dicte, entre otras cosas la cancelación de la Constituyente y devolver la autonomía a la Asamblea Nacional. Además, la diputada sostiene que las probabilidades de que los resultados favorezcan a la oposición son altas, considerando que según ella el presidente Maduro ha perdido mucho apoyo popular.

Venezuela: se recrudece disputa política en mes clave
Exterior de la Asamblea Nacional de Venezuela.

Solórzano asegura que la única intención que tiene el Gobierno con su Constituyente -para la cual convocó a votación el 30 de julio- es “disolver formalmente la Asamblea Nacional”, además de mantenerse en el poder al evitar la celebración de las elecciones presidenciales pautadas por reglamento para el año que viene.  “Maduro quiere a toda costa sostenerse indefinidamente en el gobierno y no tiene forma de hacerlo con votos, por eso ha dicho que lo hará con balas y ya hemos visto que la Constituyente no es más que balas contra el pueblo”. Para la diputada, la Constituyente “significaría no solamente un fraude constitucional sino la disolución de la República”.

Sin embargo, el presidente Maduro denuncia que el país enfrenta un “golpe de Estado fascista” con el consurso de agentes extranjeros, especialmente el gobierno de Estados Unidos, y que “no le dejaron más alternativa” que convocar una Constituyente, la cual según él vendría también a mejorar la Constitución vigente, impulsada por el expresidente Hugo Chávez.

Sobre esta disputa entre la oposición y el Gobierno comenta el experto en políticas públicas Michael Penfold a DW, quien considera que Venezuela sencillamente atraviesa una “crisis de gobernabilidad tremenda” porque ni el Gobierno ni la oposición reconocerán los resultados de ninguno de los dos instrumentos de consulta: “Cada bando interpreta y hace lo que cree que está en su mejor interés y el resultado de esto va a ser la violencia política, como lo que vimos ayer (miércoles) en la Asamblea Nacional y lo que se puede esperar es una escalada cada vez mayor”.

Adicionalmente, Penfold indica que “la comunidad internacional ha sido tremendamente lenta en estructurar una reacción en torno a Venezuela, sobre todo viendo el quiebre institucional tanto a nivel de las instituciones electorales como el funcionamiento del estado de derecho en el país”.

DW © 2017 Deutsche Welle

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